Tuesday, November 10, 2009

INDICADOR ALTERNATIVO AL PIB

El "Índice de Angustia" en EEUU registra su peor dato desde la crisis de los 70

La economía de EEUU permanece en una situación de plena angustia, según un índice alternativo al PIB elaborado por la Foundation for Economic Education. En la actual recesión este indicador ha alcanzado su valor máximo (61,7 puntos) desde 1975, cuando EEUU se enfrentó a la estanflación.

Ángel Martín

Cuantificar en un indicador fiable y riguroso el estado de la economía es extremadamente complicado. En los años 40, el economista Simon Kuznets, padre de la contabilidad nacional, lidió con estos problemas, y buena parte de los indicadores macroeconómicos que tenemos en la actualidad tienen los orígenes en esa época.

La mayoría de la profesión y analistas aceptan el PIB como el mejor indicador para trazar el comportamiento de una economía. Aunque como siempre, hay excepciones. Una de las más sonadas es la del Premio Nobel Joseph Stiglitz, quien lo califica de “pasado de moda y engañoso”. Otros economistas de renombre del siglo XX como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek también eran muy críticos con este tipo de indicadores.

Pero hay quienes no se quedan en una simple crítica de estos indicadores y proponen originales alternativas. Éste es el caso de la Foundation for Economic Education (FEE), histórico centro de difusión y enseñanza de ideas económicas desde la óptica de la defensa de la libertad individual y la propiedad privada.

Una de las consecuencias más palpables de la actual crisis económica es el aumento de la incertidumbre, el miedo, la desconfianza, la preocupación y el sufrimiento entre la gente. La excesiva despreocupación y alegría financieras del periodo anterior se ha dado la vuelta para la mayoría de la gente.

Ahora, el temor a la pérdida del empleo en algunos casos, la preocupación por no encontrar uno, la estimación de tener que pagar impuestos más altos en el futuro o la posibilidad de que suban pronto los tipos de interés son cuestiones desafortunadamente reales, y cercanas.

Con el objetivo de captar estos sentimientos a nivel social, de la manera más simple, es para lo que el FEE ha diseñado un índice alternativo del estado de la economía estadounidense, llamado el Índice de la Angustia (Distress Index).

Este indicador junta en un solo índice varios indicadores ampliamente aceptados y oficialmente medidos, que son: el desempleo, el Índice de Precios al Consumo (IPC), el Producto Interior Bruto (PIB), la Utilización de la Capacidad Total de la economía (que es una medida del nivel de uso de los bienes de capital disponibles), y las obligaciones financieras de las familias como porcentaje de su renta disponible.

Para los especialistas del FEE los dos puntos fuertes de este índice son, en primer lugar, que “nos ofrecen una herramienta para interpretar lo que los medios de comunicación y el Gobierno nos cuenta sobre la economía”, y segundo, que esperan dé voz al contribuyente y a las duras condiciones por las que está pasando en estos tiempos.

No obstante, reconocen acertadamente la notable limitación de este tipo de estadísticas: “Ninguna estadística contendrá por completo lo que está sucediendo en la economía real [...] formada por individuos que viven, respiran, planifican y actúan. Las estadísticas son simplemente una abstracción, y como tal, imperfectas”.

El siguiente cuadro ofrece una perspectiva histórica desde 1967 hasta la actualidad del índice, cuyo mínimo fue alcanzado en el año 1973 (29,5 puntos), mientras que su máximo tuvo lugar tan sólo dos años más tarde (63,9) -los tramos en amarillo indican recesiones-:

Los niveles vistos en la actual recesión -con un máximo en 61,7- son los más altos desde 1975, lo que refleja la situación de estanflación que sufrió EEUU en la dura década de los años 70.

Estos analistas también incluyen la media del índice por cada presidente durante estos 40 años. Bill Clinton tiene el honor de presentar la media más baja (38), mientras que a Obama le pasa justo lo contrario (60,3 puntos).

A pesar de la noticia del aumento del PIB anunciada en los últimos días, los analistas del FEE advierten de que “la economía todavía permanece en una profunda angustia”. Y es que, buena parte de este dato está inflado por el gasto público.

Además, el desempleo sigue subiendo, escalando al 10,2% en su medida oficial. Sin embargo, otros indicadores que toman en consideración a los trabajadores que se han cansado de buscar un empleo están muy por encima: en el 17,5% considerando a los trabajadores desanimados en el corto plazo -en el último año-, y en el 22,1% incluyendo a los de largo plazo. Y por si esto fuera poco, el último viernes los reguladores del Fondo de Cobertura de Depósitos de EEUU (FDIC) cerraron otros cinco bancos, haciendo escalar el número de quiebras bancarias a 120 en lo que va de año.

La incertidumbre, como en la Gran Depresión

Por otro lado, el economista e investigador Robert Higgs, quien acuñó el concepto de “incertidumbre de régimen” -la incapacidad para predecir con cierta seguridad cómo el gobierno tratará en el futuro los derechos de propiedad privada- para explicar la excesiva prolongación de la Gran Depresión, ofrecía más evidencia de que en la actualidad también podemos estar pasando por el mismo tipo de incertidumbre.

Ésta se refería a que ha aumentado considerablemente el dinero en efectivo que las empresas atesoran y los activos corrientes (a muy corto plazo) que poseen en balance, alcanzando niveles que no se veían en los últimos 40 años, según The Wall Street Journal.

Aunque puede haber otras causas, Higgs afirmaba que esto “puede reflejar la incertidumbre de régimen imperante en la actualidad”, y hace el paralelismo con la situación entre 1935-1940.

En ese periodo las políticas del presidente Roosevelt generaron una incertidumbre tal en los hombres de negocios que reaccionaron rechazando hacer inversiones a largo plazo y convirtiendo sus activos en proyectos de mayor corto plazo. Y el mantenerse líquido es la “inversión de más corto plazo”.

En el periodo actual, el largo plazo “permanece nublado por las incertidumbres asociadas con las iniciativas pendientes del Gobierno en materia de energía, política medioambiental, sanidad, regulación financiera, fiscalidad, las guerras, política monetaria, y otras áreas clave”, apunta este especialista.

En caso de que políticas de este tipo jugaran en contra de las empresas, éstas se verían más dañadas si mantienen inversiones ilíquidas de muy largo plazo, y sucedería lo contrario si mantienen grandes cantidades de liquidez, lo que les da una mayor flexibilidad para realizar sus operaciones.
20 AÑOS TRAS LA CAÍDA DEL MURO

Jordi Sevilla reivindica a Marx

El economista y ex ministro de Zapatero, Jordi Sevilla, una de las caras moderadas del socialismo, se ha destapado en su blog reivindicando el marxismo y la figura de Karl Marx. Asegura que las dictaduras comunistas nada tienen que ver con el pensamiento del padre del comunismo.

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA

Por la longitud y pretendida profundidad de la anotación que Jordi Sevilla, hoy flamante consultor de la firma PricewaterhouseCoopers, ha colgado de su blog, parece que se lo tenía guardado y no ha querido decirlo hasta concluidas las celebraciones del 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín.

Tal vez para no significarse demasiado y no complicarle la papeleta a su antiguo jefe, que ayer buscaba desesperadamente un sitio en la Puerta de Brandeburgo junto a Merkel y Sarkozy con intención de salir en las fotos.

Lo tuviese pensado o no, el hecho es que Sevilla ha vuelto mentalmente a sus años universitarios en los que militaba en el PCE y le ha dedicado tres páginas y más de 8.000 caracteres a revivir su pasión juvenil por el comunismo.

La “tesis” que dice defender es que “las dictaduras comunistas tuvieron tanto que ver con las teorías de Marx como la Inquisición católica con el Nuevo Testamento.” Con semejante declaración de principios, digna de alguien que quizá haya leído a Marx, pero que nunca terminó de entenderle, Sevilla se arremanga y comienza su análisis.

Cuenta que, tras una visita a Berlín cuando trabajaba en el gabinete de Felipe González, se percató de que “un sistema político y social que no puede ofrecer a su población artículos básicos de consumo y que tiene que obligar por la fuerza de las armas a sus ciudadanos para que no huyan en masa del país, es un fracaso de magnitud colosal.”

Lógico, los ciudadanos del este no vivían bien y por eso protestaban y trataban de largarse a donde se vivía bien. Pero de la falta de libertad ni palabra, de la omnipresente policía política y de los campos de concentración nada de nada. Según Sevilla el socialismo real se hundió porque no pudo “ofrecer a su población artículos básicos de consumo”. Revelador. Cinco años de carrera y una oposición para esta simpleza.

Pero la culpa de las escaseces no fue de Marx sino de sus intérpretes terrenales. Los orígenes de la perversión del inmaculado y “humanista” ideario de Marx hay que buscarlos, siempre según Sevilla, en “el ascenso de Stalin y el asesinato de Trotsky”. Se sobreentiende que Lenin sí supo administrar bien la doctrina del padre.

Lo hizo tan bien que condujo a Rusia a una gran hambruna y tuvo, forzado por las circunstancias, que cambiar su política económica, de un marxismo ortodoxo a una socialdemocracia blandita. Eso Sevilla o no lo sabe o prefiere no recordarlo. Quizá porque le estropea el mito de Lenin, uno de los mejor cuidados de la ruina comunista, pero, como mito que es, más falso que un duro de cartón.

Como de historia no debe saber mucho, Sevilla la deja a un lado y desempolva los rudimentos teóricos del marxismo, extraídos muy probablemente no del propio Marx, sino de la chilena Marta Harnecker, mediocre divulgadora del marxismo en los años 60 y 70 y hoy entusiasta palmera del castrismo. Jordi Sevilla se regodea con el análisis socioeconómico que Marx hizo hace siglo medio. Nos recuerda que la propiedad es un robo por lo que se impone abolirla para “superar el egoísmo implícito en la búsqueda del propio interés como motor de la actuación humana”.

Porque, remarca Sevilla, la propiedad privada es la “principal fuente de injusticia, explotación y desigualdad”. El problema es que no supieron poner en práctica la socialización, las expropiaciones y la construcción del hombre nuevo que reclamó Marx como pilar de la sociedad socialista, igualitaria, justa y feliz.

Una vez más Sevilla, que enseñó economía a Zapatero en dos tardes, patina. El socialismo real en sus distintos sabores europeo, americano y asiático aplicó punto por punto y coma por coma el programa extraído de las teorías marxistas. Liquidó la propiedad privada y otras instituciones naturales como el dinero. Socializó los medios de producción y laminó a los individuos emprendedores y creativos obligándoles a llevar una vida gris e insatisfactoria en cooperativas y fábricas colectivizadas, cuando no, directamente, en campos de concentración si osaban disentir o intentaban huir del paraíso.

Entonces, cuando el averiado ideario marxista que apenas se sostenía en el papel se trasladó a la realidad, muchos no lo quisieron para sí y comenzó la fuga. Las vanguardias revolucionarias de los regímenes proletarios, es decir, la casta privilegiada por la política y sustentada sobre el Terror, cerraron las fronteras y dispusieron férreos mecanismos de control personal. De eso Sevilla nada dice porque, marxista a fin de cuentas, no cuenta con la herramienta teórica adecuada. Se agarra a sus fantasmas juveniles y las recetas mágicas que un día le conquistaron. Y, a la vista está que no piensa abandonarlas.

LA IZQUIERDA, ¿DEFIENDE DERROCHES Y CORRUPCIÓN?
Luis Pazos

Basta saber aritmética elemental para concluir que la Compañía de Luz y Fuerza del Centro significaba un enorme gasto innecesario para el gobierno y, en último término, para los ciudadanos que pagan impuestos.

Los subsidios anuales de esa paraestatal equivalen casi el doble del presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México. Con el subsidio anual a la Cía. de Luz y Fuerza del Centro se podrían haber creado 365 mil empleos de 8 mil pesos mensuales cada año.

Bajo la excusa de “conquistas laborales” ese sindicato, que se presenta como de izquierda, ha sangrado gravemente las finanzas del sector público. Quienes se oponen a su liquidación dejan en evidencia sus verdaderos intereses que disfrazan con las banderas del nacionalismo y del “no a la privatización”.

Las llamadas “conquistas laborales” de ese sindicato son un escudo para ocultar excesos y privilegios. La incongruencia de los legisladores y partidos de izquierda, que dicen luchar por la economía popular, queda manifiesta cuando por un lado hablan de gastos públicos innecesarios y de bajarle el sueldo a los funcionarios y, por otro, son abiertos defensores de un sindicato, herencia del fascismo del siglo pasado, que es un ejemplo de abusos, corrupción, altos sueldos, pensiones prematuras y dispendio.

El respaldo por grupos de izquierda a uno de los sindicatos más costosos para los ciudadanos, muestra el tipo de gobierno que tendríamos si esas “tribus” llegaran al poder.

La mayoría de los ciudadanos no son tarados, por lo que quienes apoyen al sindicato de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, responsable de millonarias pérdidas e ineficiencias, serán calificados como defensores de un añejo corporativismo, corresponsable del atraso de México y de los desequilibrios en las finanzas públicas, que obligaron al gobierno a pedir un incremento de impuestos al Congreso.

Los muros invisibles

Por María Blanco

Instituto Juan de Mariana

Un 9 de noviembre de 1989 caía el muro que desde agosto de 1963 había dividido Berlín en dos: 45 kilómetros que partían la ciudad y 115 más que separaban la parte occidental de la ciudad del resto de la Alemania comunista. Entre 125 y 270 personas se calcula que murieron tratando de pasar de una zona a otra, las más de las veces de la zona comunista a la occidental. La diferencia de cifras depende de la fuente consultada: en el primer caso el Centro de Estudios Históricos y en el segundo la Fiscalía de Berlín. Pero, a pesar de la enorme diferencia, no es tan importante que fueran cien personas más o menos; lo relevante es que había un goteo permanente de personas dispuestas a perder su vida para salir de aquel infierno.

Sin que nadie lo esperara, gracias al hartazgo rotundo y contundente y a la valentía de la gente, el muro fue derrumbado. En realidad, los intelectuales de entonces solamente querían mejorar lo que ya tenían, no acabar con el régimen comunista. Y hoy, a vista de pájaro, después de 20 años, toca hacer una reflexión. Los políticos patrios y vecinos declaran en los medios que ellos estaban allí. Nuestro presidente proclama que nosotros tuvimos nuestro muro. Se diría que tenemos una clase política que ha estado presente en todos los hitos históricos ajenos, pero no sabe valorar los propios. Todos derribaron el muro, formaron parte del "mayo del 68", corrieron delante de los grises y estuvieron en la DGT donde fueron vilmente torturados. Como si no supiéramos el color de la camisa que vestía González en su adolescencia, quién protegía a Carrillo cuando vino a España disfrazado con una peluca, y quienes son tantos otros que ahora sacan pecho. A todos ellos les recuerdo que Franco murió de viejo, y que antes de irse designó al rey de España como su sucesor. Y aquí seguimos pagando parte de nuestra renta al sucesor de Franco.

Pero mi reflexión sobre la caída del muro viene a cuento después de leer el impecable artículo de Luis I. GómezAprendiendo a ser libres, quien "desde el exilio" (porque vive en Leipzig, y porque ese es el nombre de su/nuestro blog) apunta a la diana, y acierta. Detrás de los fastos, fuegos artificiales, declaraciones pomposas y consultas a la hemeroteca hay un cierto desencanto que impregna las miradas de muchos berlineses. Personas que vivieron de verdad y en primera persona la historia reciente de Alemania y que explican que nada ha cambiado…

La distancia entre unos y otros sigue siendo la misma, cómo el clima de desconfianza cultivado durante 40 años de denunciantes y denunciados sigue siendo el mismo.

Los políticos mienten igual pero con mejor marketing y con el aplauso de la Unión Europea. Y a muchos alemanes la libertad les supera. Como explica Luis I. Gómez:

Si a finales de 1998 más del 70% de los alemanes del Este soñaban con mejorar sus vidas, hoy apenas un 45% reconoce haberlo conseguido. El 25% cree incluso que la mayoría de los residentes en el Este vive peor hoy que hace 20 años.

Anatema. ¿Cómo pueden afirmar tal cosa después de haber sido "liberados"? La realidad se impone y si miramos a nuestro alrededor, veremos que nosotros, después de tantos años de democracia, "liberados" de la dictadura franquista, tampoco sabemos valorar la libertad. No sabemos qué hacer con ella, y por eso la rechazamos. Preferimos delegar la educación de los niños a un Gobierno aunque sabemos que los va a manipular a su antojo para hacer de ellos votantes socialistas del futuro. Preferimos delegar la defensa de cada persona y de su honor (subjetivo para cada uno) a un Gobierno que ha acabado con la igualdad ante la ley y que titubea durante cuarenta días cuando una panda de piratas secuestra a pescadores españoles. Y tampoco se sonroja cuando pacta con terroristas que están amedrentando y masacrando ciudadanos. Preferimos delegar las rentas de nuestro trabajo para que los responsables de los dineros derrochen en viajes, subvenciones a tiranías, y compra descarada de votos. Preferimos dejarnos engañar con la "tasa Tobin", que junto con los pantalones campana y las hombreras, muchos pensábamos que era uno de esos males del pasado, desterrado del mundo civilizado para siempre; una tasa que detrae recursos de los inversores, los únicos que pueden ofrecer puestos de trabajo "reales", que pueden atreverse a invertir en países que intentan despegar, y que si hubiera estado vigente en otro siglo habría impedido que España tuviese ferrocarril, por ejemplo, que existe gracias al capital francés.

El muro de Berlín cayó por obra y gracia de los ciudadanos berlineses. Ahora cada cual debe hacer un esfuerzo de introspección y derribar el muro invisible que todos ocultamos: los límites a la libertad están en el entrecejo de cada uno.

No se cayó, lo derribaron

09 noviembre Muro Por Sonia Aparicio

El Mundo.es

9 de noviembre de de 1989. Günter Schabowski, portavoz del gobierno de la RDA, anuncia una nueva ley sobre la libertad de viajar. Los ciudadanos de Alemania del este tendrán mayores facilidades para cruzar las fronteras. «¿A partir de cuándo?», pregunta el periodista italiano Riccardo Ehrman, en la sala. Schabowski duda, consulta los papeles, parece que no tiene demasiada información. En apenas 24 horas, había dimitido todo el Politburó, él había sido nombrado portavoz y desconoce que la nueva reglamentación es aún sólo un proyecto, no aprobado. «Inmediatamente», contesta.

Muchos berlineses del este no creyeron ni dieron importancia a lo que vieron esa noche en televisión. Otros tomaron las declaraciones de Schabowski a rajatabla y se lanzaron a la calle, a los pasos de Check Point Charlie, Bornholmerstrasse, la puerta de Brandeburgo, Friedrichstrasse… Los ‘vopos’ (soldados fronterizos) no supieron qué hacer ante la avalancha humana y pacífica que se acercaba a zonas hasta entonces de acceso prohibido. Desde que se cerraron los pasos al oeste con ladrillos y alambradas, el 13 de agosto de 1961, nunca se habían enfrentado a una situación igual. Ciudadanos del oeste se agolpaban igualmente en el lado occidental. A las 00.02, todos los puestos fronterizos estaban abiertos, dicen sus informes policiales.

Cinco días antes, la RDA había vivido la manifestación más grande de su Historia. Más de un millón de personas pedían en Alexanderplatz más libertad y la supresión del partido único —no hubo represión sangrienta como la que el 17 de junio de 1953 paró las protestas obreras contra los recortes laborales—. El Partido Socialista Unificado (SED) tenía los días contados sin saberlo. La perestroika y la glasnot de Gorbachov habían provocado ya cambios en la URSS y en algunos de sus ‘satélites’, ahogados por la crisis económica del este, como Polonia y Hungría. En abril de 1989, el sindicato Solidaridad de Lech Walesa había sido legalizado y, con Mazowiecki como primer ministro, Polonia daba sus primeros pasos hacia el libre mercado. En verano, la apertura de las fronteras húngaras con Austria había provocado un ‘agujero’ que muchos ciudadanos de la Europa comunista —que sí podían viajar dentro del bloque— utilizaban para asomarse y cruzar al otro lado del mundo.

El 9 de noviembre de 1989 marca el año 0 en Berlín, Europa y el resto del planeta, una vez finalizadas las difíciles décadas de la Guerra Fría. Para bien y para mal, el mundo es otro y muy distinto desde la mal denominada ‘caída’ del Muro. Porque el Muro no se cayó, lo derribaron. Una doble línea de adoquines de cobre recuerda hoy en las calles de la capital alemana dónde estaban los 43 kilómetros de planchas de hormigón que, durante 28 años, separaron los destinos de los berlineses. Y del resto del mundo.

IRAN Y VENEZUELA EN UNION PELIGROSA EN EL SHOW MARIA ELVIRA LIVE

Noticias en Libertad 21:00 horas - 10/11/09

Martí Noticias - Yoani Sánchez Solidaridad mundial tras golpiza es denuncia contra gobierno cubano

Noticiero Ehui TV Martes 10 de Noviembre 2009

Manuel Ballagas: “El inútil viaje de Moratinos a La Habana”

184849485_c2eaf96eabPedir reformas democráticas al régimen castrista es como pedir peras al olmo… o sacarle aceite a un ladrillo, como dirían en mi pueblo. El reciente viaje a La Habana del titular de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, tiene todas las trazas de haber sido una gestión igual de inútil, pero nadie en la Moncloa parece haberse dado cuenta. Al igual que la administración de Barack Obama se empeña desde hace meses en hacer guiños a los Castro sin obtener concesión alguna, la diplomacia española sigue embarcada en el mismo rumbo de amor no correspondido, al tender por enésima vez una rama de olivo a La Habana, esta vez nada menos que a nombre de la Unión Europea.

“He encontrado en el presidente Raúl Castro un compromiso de reforma, de avanzar en el proceso de reforma del país, de mejorar la situación económica de Cuba”, dijo Moratinos al concluir sus conversaciones en la capital cubana.

El tono triunfalista es prematuro, desde luego, pero Moratinos logró arrancar una promesa al gobernante cubano, y al parecer, se contenta con ella. La administración de Obama, en cambio, recibió un rotundo “no” por respuesta a una de sus últimas muestras de buena voluntad: autorizar el ingreso de las telecos estadounidenses al mercado de telefonía móvil de la isla.

Cuba respondió, a través de una funcionaria de escaso rango, que sólo admitiría este negocio si Estados Unidos suspende los reclamos judiciales millonarios que pesan sobre las cuentas de la telefónica gubernamental cubana y deroga la Ley Helms-Burton de 1996. Así que al guiño, una patada.

Hay que decirlo: La carantoña de Moratinos resulta más tentadora. Al régimen castrista, en verdad, le importa un bledo que sus súbditos tengan mejores conexiones telefónicas. Pero que España proponga revertir de un plumazo -como hizo Moratinos- la Posición Común de la UE, que condiciona las relaciones con la isla a cambios democráticos palpables, ha de haber sido música para los oídos de Raúl Castro. Pero, ¿se dejará acaso seducir por la melodía?

En Washington y Madrid no se han dado cuenta todavía, pero el menor y más saludable de los Castro tiene de todo, menos de pragmático y conciliador. Hace algunos años, mientras Fidel aún ocupaba el trono, advirtió a Estados Unidos en un discurso que era mejor que se las arreglara con su hermano, porque con él cualquier entendimiento sería más difícil. Pero como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.

La gestión de Moratinos en La Habana se da, además, contra el peculiar trasfondo de una purga estalinista a todo trapo, con tres ex altos cargos cubanos acusados de espionaje y revelación de secretos de Estado en contubernio con cuatro agentes de la Central Nacional de Inteligencia española, que habrían sido expulsados del país.

Tomando en cuenta que el encargado del script judicial es nada menos que Juan Escalona Reguera -el mismo fiscal general cubano que llevó al paredón al general Arnaldo Ochoa y otros más en 1989- el pronóstico de este caso parece sombrío, y el riesgo de que sus revelaciones salpiquen al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es alto… salvo que alguna instancia tenebrosa dicte lo contrario y el principal acusado se lleve el secreto a la tumba. Espionaje, ni más ni menos.

¿Habrá sido ésta la carta de triunfo que esgrimió Raúl Castro en sus tratos con Moratinos para obtener de él la insólita promesa de revocar la Posición Común de la UE, aun contrariando la voluntad de otros países miembros? ¿Quién sabe? Sólo el tiempo -o algún funcionario indiscreto- dirá.

Entre tanto, en honor a la verdad, Moratinos no se marchó de Cuba con las manos completamente vacías. Se llevó, sobre todo, lo que llaman en inglés pie in the sky: la promesa de reformas económicas y del pago de unos $300 millones de dólares en adeudos a empresarios españoles. Pero el único resultado tangible fue la liberación de dos presos de conciencia, así como la libertad provisional de un amigo suyo, el hombre de negocios español Pedro Hermosilla.

¿Será suficiente a cambio de la promesa mayor de revocar la Posición Común de la UE contra viento y marea? Algunos piensan que no, entre ellos un senador de la oposición que interpeló a Moratinos recientemente, asegurando que bajo el gobierno socialista España ha perdido influencia en el mundo y la democracia cubana “no ha avanzado ni un milímetro”.

Moratinos, sin embargo, se da por satisfecho, y cree que se apuntó un gran logro diplomático. De los “más de 300” presos políticos que había en Cuba cuando los socialistas tomaron las riendas en España, en la actualidad hay “206”, afirmó. “Esos son resultados y no retóricas”.

Bueno, el que no se consuela es porque no quiere, sobre todo cuando hace una obra de caridad. Pero el canciller español debe recordar que las cárceles cubanas siempre están repletas de rehenes, y que los presos –y no las reformas democráticas- son la moneda de cambio favorita de los Castro. Además, los pueden devolver a su caja de caudales cuando les dé la gana. Si Moratinos no ha aprendido esa lección a estas alturas, será mejor que no regrese a La Habana.

Manuel Ballagas (ballagas@semanarioatlantico.com) es consultor de medios para Estados Unidos e Hispanoamérica.

Edwin J. Feulner: “Frenando una crisis constitucional”

2041218wÉstos son los momentos que ponen a prueba a nuestras almas liberal-conservadoras. Un presidente progresista quiere cortar los gastos de defensa. El Congreso americano tiene como objetivo aumentar los impuestos y regular prácticamente todo. Jueces activistas crean nuevos “derechos” mientras ignoran inveterada jurisprudencia. Entonces ¿por qué seguir siendo optimista? Porque Estados Unidos todavía cuenta con la Declaración de Independencia y la Constitución. Son los pilares de nuestra libertad y las cartas de triunfo liberal-conservadoras en la batalla de las ideas.

“No necesitamos rehacer Estados Unidos, ni descubrir principios nuevos y sin probar” escribe el académico Matthew Spalding en su más reciente libro. “El cambio que necesitamos no es el rechazo a los principios americanos sino una gran renovación de estas verdades permanentes sobre la humanidad, la política y la libertad – los principios fundacionales y de sabiduría constitucional que son las verdaderas raíces de la grandeza de nuestro país”.

En pocas palabras, necesitamos una hoja de ruta para regresar al lugar en el que debe estar nuestro país. De eso trata el libro de Spalding, We Still Hold These Truths: Rediscovering Our Principles, Reclaiming Our Future (Aún sostenemos estas verdades: Redescubrir nuestros principios, recuperar nuestro futuro). Resume los principios básicos de la libertad, detalla el asalto de los progresistas a esos principios y explica por qué y cómo debemos defender y reaplicar esos principios si hemos de salvar a nuestra nación.

Cada norteamericano debería conocer los principios fundacionales del país. Y Spalding advierte que: “El significado y el poder de estas ideas se perderán en el espacio de un ciclo de vida si no se enseñan a cada generación de estudiantes. Antes, la misión pública de nuestras escuelas era la de transmitir este conocimiento a los jóvenes norteamericanos como el requisito más importante para la democracia. Una vez más, debe ser la misión de nuestras escuelas”.

No hace falta esperar la llegada de una nueva generación de ciudadanos para levantarnos y liderar. Los funcionarios electos también deben actuar.

“Un pequeño paso en esta dirección sería requerir que toda legislación fundamente su autoridad constitucional, por lo menos impondría tomar en consideración la legitimidad constitucional de cada propuesta” nos dice Spalding. Los responsables de formular política también deberían mirar atrás, revisando leyes y regulaciones existentes para cerciorarse de estar conforme a la Constitución.

Spalding escribe que: “Una vez que arrancan, demasiados programas se reautorizan automáticamente y se convierten en parte de la burocracia permanente”. Por esa razón, el Congreso “debería revisar periódicamente cada uno de los programas importantes y autorizarlos nuevamente, creando un mecanismo continuo que funcionaría en contra de la expansión constante y automática del Estado. En lugar de asumir su continuidad, el Congreso debería someter cada programa público a una reevaluación habitual de su autoridad, propósito y eficacia”.

Pero en estos días, el Congreso aprueba leyes de mil páginas que la mayoría de congresistas no tiene tiempo de leer, menos aún de tomar en consideración. En vez de deliberar, los legisladores norteamericanos pasan mucho de su tiempo supervisando una burocracia no electa encargada de la toma de decisiones en asuntos regulatorios.

De hecho, apunta Spalding: “Aunque la Constitución confiere los poderes legislativos al Congreso, la mayoría de ‘leyes’ es promulgada por agencias administrativas bajo la apariencia de ‘regulaciones’ que es una forma que los burócratas tienen de gobernar, por lo general no tienen que rendir cuentas a nadie y son invisibles al público”.

Claro que a medida de que los legisladores retomen su papel tradicional, hará falta que los jueces reduzcan su intromisión en la toma de decisiones.

“Por lo general se supone que los jueces tienen la última palabra respecto a todas las preguntas constitucionales. Hace falta cuestionar estos argumentos y ganar en la arena pública, tanto como asunto de precisión histórica como de condición necesaria para infundir nuevos bríos a las ideas del gobierno limitado, el constitucionalismo y el Estado de Derecho. Al permitir que la Constitución sea tratada como un documento maleable, no nos debería sorprender que la Constitución ‘viviente’ haya anestesiado la mentalidad política de muchos norteamericanos” insiste el autor.

Triste pero cierto. En los años venideros, esperemos que el libro de Spalding se convierta en un libro de texto que ayude a reabrir la mentalidad política de los alumnos norteamericanos.

Los principios de nuestra Declaración de Independencia y nuestra Constitución deben convertirse una vez más en “una expresión de la mentalidad norteamericana” como bien dijo Thomas Jefferson. Podemos – y debemos – insistir en que nuestros líderes acaten verdaderos principios constitucionales. Pero, como pueblo, los norteamericanos también debemos redescubrir estos principios si hemos de reclamar nuestro futuro.

Edwin J. Feulner es el presidente de la Fundación Heritage.

TEA PARTY PROTESTS

Un movimiento que puede cambiar Estados Unidos

Por Bob Moosecon

Barack Obama.
Todo empezó el 10 de febrero en Fort Myers (Florida), cuando en el ayuntamiento se celebró una reunión pública, un townhall meeting, a la que asistió el presidente Obama.
En aquel entonces apenas se habían registrado protestas públicas contra el flamante presidente, por eso el hecho de que Mary Rakovich, una activista de la organización Freedom Works, desplegara una pancarta contra el proyecto de ley de estímulo económico provocó el asombro de los medios de comunicación, que la abordaron inmediatamente para que les explicara por qué no estaba satisfecha con el mandatario; según ella, estaba conduciendo EEUU "hacia un régimen socialista, por mucho que él no lo llame así".

Seis días después, el 16 de febrero, la víspera de que Obama firmara la dichosa ley, un bloguero de Seattle (Washington) llamado Liberty Bell hizo un llamamiento a protestar públicamente contra ella; sólo se dieron por aludidas unas docenas de personas: pero la cosa tuvo el eco suficiente como para que al día siguiente se celebrara otra en Denver (Colorado)... y al siguiente otra en Mesa (Arizona).

Por fin, el 19 de febrero el comentarista de la CNBC Rick Santelli, transmitiendo en directo desde el Chicago Mercantile Exchange, criticó abiertamente al gobierno por su plan de rescate hipotecario: según él, sólo serviría para premiar el "mal comportamiento" de los consumidores; y dejó caer la posibilidad de que hubiera "un Chicago Tea Party" tal y como en 1773 hubo un Boston Tea Party cuando un irritado grupo de ciudadanos de esa ciudad de Nueva Inglaterra, disfrazados de indios, asaltó tres barcos de la Compañía de las Indias Orientales cargados de cajas de té que estaban fondeados en el puerto a la espera de que los importadores satisficieran el impuesto correspondiente, un impuesto rechazado por las colonias porque lo había aprobado el Parlamento británico sin su consentimiento: en un acto de rebeldía que levantó ampollas en la metrópoli, arrojaron la carga al mar.

Inmediatamente empezaron a surgir sitios en internet con la denominación "ChicagoTea Party", y la idea lanzada algo alocadamente por Rick Santelli pero representativa de un estado de ánimo cada vez más extendido acabó cristalizando en forma de tea party protests espontáneas que podían congregar a más o menos personas pero nunca pasaban inadvertidas. La culminación de todo esto se produjo el 12 de septiembre, cuando tuvo lugar la Taxpayer March on Washington (Marcha de los Contribuyentes sobre Washington), la mayor manifestación celebrada hasta la fecha contra el actual gobierno: unos dicen que acudieron 200.000 personas; otros, 800.000, y hay quien eleva la cifra hasta el millón. El objetivo no era ya protestar contra una u otra ley en concreto, tal y como había sucedido hasta entonces, sino hacer llegar a los políticos, del bando que fueren, su oposición "al gasto fuera de control del gobierno, la subida de impuestos, las leyes de rescate y el aumento en tamaño y poder del gobierno federal".

Sin embargo, no basta con organizar manifestaciones para que un movimiento social logre sus objetivos. Necesita también de políticos comprometidos con sus ideales que estén dispuestos a trabajar por el éxito de estos, y hasta ahora el movimiento Tea Party carece de esos apoyos. Es cierto que más de un político republicano, como Newt Gingrich o el gobernador de Texas, Rick Perry, han acudido a alguna tea party protest, y que otros varios estuvieron presentes en la Marcha sobre Washington, pero también es cierto que Michael Steele, chairman del Partido Republicano, fue vetado por los participantes, quienes, si tienen muchos reproches que hacer a los demócratas ahora en el poder, también tienen otros tantos para los republicanos, que lo ocuparon los ocho años precedentes.

Lo malo, cuando uno ya no se fía de ningún político porque todos le parecen iguales, es que, aun así, necesita de ellos. Entonces, ¿en quién confiar?

La pregunta es difícil de contestar, pero lo cierto es que son muchos los miembros del movimiento que consideran que ha llegado el momento de que alguien lo encabece, para asegurarse de que su mensaje cale en Washington. Por supuesto, usted y yo estamos pensando en la misma persona: Sarah Palin. De hecho, en las tea party protests no es para nada raro escuchar a la multitud corear: "¡Sa-rah, Sa-rah, Sa-rah!".

Es cierto que ella es la candidata favorita, pero también lo es que realmente no ha hecho nada todavía para asumir ese rol, ni siquiera acudir a una protesta. Pero esto no es extraño, si observamos la manera como está actuando, concediendo su apoyo a través de notas de Facebook antes que comprometiéndose personalmente con un movimiento que, lejos de ser homogéneo, alberga conservadores, independientes y hasta demócratas en sus filas. Sin embargo, su simpatía por el mismo no puede ser cuestionada, toda vez que le dedicó dos párrafos del discurso que pronunció en Hong Kong el pasado 23 de septiembre, apenas once días después de la Marcha sobre Washington:
[Los townhall meetings] y el movimiento Tea Party son parte de una creciente toma de conciencia de los estadounidenses normales y corrientes, que han decidido que, si quieren un verdadero cambio, deben tomar la iniciativa y no esperar a que se lo traigan. (...)

El movimiento Tea Party se denominó así muy apropiadamente en homenaje a la gente que protagonizó la revolución norteamericana, a los patriotas que se sacudieron el yugo de un gobierno lejano y declararon su libertad de la indiferente –y elitista– clase gobernante, que limitaba su progreso y no les mostraba respeto alguno. Hoy en día los estadounidenses corrientes ven Washington de similar manera.
Éstas son palabras que Palin ha utilizado más de una vez para referirse a sí misma, con lo que eso supone de espaldarazo al movimiento Tea Party, el cual, a decir verdad, nunca ha pretendido nada que la propia Palin no lleve reclamando desde mucho antes de su salto a la política nacional: gobierno limitado, reducción de impuestos y responsabilidad a la hora de gobernar. Justamente el mismo programa que Doug Hoffman, la gran sorpresa del otoño político estadounidense, propuso a sus electores de Nueva York: a punto estuvo de dar la campanada.

Ciertamente, el movimiento Tea Party puede cambiar el panorama político estadounidense si terremotos como el protagonizado por Doug Hoffman se producen en más lugares del país, asustando a los del politics as usual y dando una oportunidad a candidatos que compartan ideales con sus electores. En Nueva York, una republicana que parecía más bien demócrata se vio obligada a abandonar ante el fracaso de su candidatura. He ahí un motivo para la esperanza. Y es que, parafraseando a Reagan, no son los de las tea parties quienes han abandonado al Partido Republicano, sino el Partido Republicano quien ha abandonado a los de las tea parties. Confiemos en que todo esto sirva para que los gerifaltes del GOP aprendan la lección.
PIDE DAR "CONTINUIDAD" AL DIÁLOGO

Colombia anuncia el regreso de su embajadora a Tegucigalpa

El Gobierno de Álvaro Uribe ha anunciado que el pasado 5 de noviembre ordenó el regreso a Tegucigalpa de su embajadora Sonia Pereira Portilla, y ha hecho un llamamiento a las partes en conflicto para dar "continuidad" al diálogo que intenta poner fin a la crisis política en Honduras.

"Su regreso responde al llamado hecho por las partes signatarias del Acuerdo Tegucigalpa-San José", suscrito el pasado 30 de octubre por el presidente derrocado Manuel Zelaya y el mandatario interino, Roberto Micheletti, informó el Ministerio de Exteriores de Colombia en un comunicado.

En el texto, el Gobierno de Uribe "reitera su respaldo a la solución negociada a la crisis política en Honduras", de manera "coherente con su respeto al Derecho Internacional y a los principios que rigen las relaciones entre Estados".

Las negociaciones se encuentran actualmente estancadas ante la negativa de Zelaya de aceptar conformar un Gobierno de unidad con miembros de ambas partes, después de que Micheletti anunciara el pasado jueves la creación de un gabinete sin representantes del mandatario derrocado.

Ante esta situación, Bogotá instó a las partes "a dar continuidad al diálogo entre hondureños y a los esfuerzos por lograr la reconciliación nacional y el fortalecimiento de la democracia".

"EL ESPÍRITU BLOGERO ESTÁ INTACTO"

La cubana Yoani Sánchez seguirá escribiendo pese a la paliza del régimen castrista

La bloguera cubana Yoani Sánchez se comprometió este lunes a seguir escribiendo en su blog, llamado "Generación Y", a pesar del miedo y las lesiones le produjeron las autoridades del régimen comunista durante una detención ocurrida la semana pasada.

Yoani Sánchez, de 34 años, relató en su blog que el viernes sufrió "25 minutos de terror" cuando tres agentes de seguridad le forzaron a entrar a ella y a otros dos amigos en un vehículo no identificado con ninguna placa. Durante los 25 minutos que duró el cautiverio hasta que les soltaron, al parecer la mujer fue golpeada en varias ocasiones.

"Voy a seguir escribiendo", aseguró en declaraciones a Reuters en las que reconoció que está asustada tras el suceso. Sánchez apostilló que "el espíritu bloguero siempre está intacto". "De niña siempre fui de las personas que con miedo corría exactamente hacia la fuente de lo que me producía más miedo", agregó. "Quería perder esa sensación".

La bloguera agregó que ha recibido muestras de apoyo procedentes tanto de Cuba como del extranjero, entre ellas algunas llegadas desde España. Tanto el Gobierno de Estados Unidos y la organización no gubernamental Human Rights Watch condenaron una presunta agresión de la que el Gobierno cubano se ha negado a hablar.

POR LAS AMENAZAS DE CHÁVEZ

Colombia traslada su preocupación al Consejo de Seguridad de la ONU

El Gobierno de Colombia se ha puesto en contacto con el Consejo de Seguridad de la ONU para expresar su preocupación por el reciente llamamiento de Hugo Chávez a su país para que se prepare para una guerra, informó este martes el presidente de turno del máximo órgano de Naciones Unidas.


"Hemos tenido contactos informales con las autoridades colombianas y queda claro que están preocupadas por la situación", señaló hoy a la salida de una reunión el embajador de Austria ante la ONU, Thomas May-Harting, quien preside el Consejo de Seguridad durante el mes de noviembre. El diplomático europeo dijo asumir que Bogotá "querrá proporcionar más información al Consejo sobre esta situación, y si lo hacen, obviamente la haremos circular".

Chávez subió el pasado domingo el tono en la crisis que mantiene con Colombia al llamar a los venezolanos en su programa "Aló Presidente" a "prepararse para la guerra" ante una eventual agresión que, en su opinión, Estados Unidos podría gestar contra su país a través del uso de bases militares en Colombia.

A continuación, el Gobierno colombiano anunció en un comunicado que llevaría las "amenazas de guerra" lanzadas por el presidente venezolano ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Colombia "no ha hecho ni hará un solo gesto de guerra a la comunidad internacional, menos a países hermanos", indicó la Presidencia de ese país, al reiterar "su disposición al diálogo franco" para salir de la crisis con Venezuela.

Las relaciones entre Colombia y Venezuela atraviesan otro período de tensión derivado del convenio militar entre Bogotá y Washington que prevé el uso de hasta siete bases colombianas por las fuerzas de EEUU, y que Chávez considera una "amenaza" para la seguridad regional.

Además, los incidentes y cierres en varios pasos fronterizos han sido constantes en las últimas semanas, a lo que se han unido las acusaciones de Caracas sobre un supuesto espionaje colombiano a Venezuela, Ecuador y Cuba.

El papel del inversor institucional

por Kate Burgess

A los inversores institucionales cada vez les preocupa más su papel en la crisis financiera. Knut Kjaer, director general de RiskMetrics, la firma especializada en gobierno corporativo y ex director del fondo petrolero estatal de Noruega, dice que “debemos reconocer humildemente nuestro fracaso como propietarios”.

Kjaer explicó a los inversores institucionales en una reciente conferencia sobre gobierno corporativo que el mejor medio para “solucionar todo el desorden” generado por la crisis financiera era mejorar “nuestra forma de operar como propietarios”.

El gobierno corporativo está escalando peldaños en la agenda global. Las reformas se están acelerando en todos los países del G-20. Gran parte de estas reformas giran en torno a las remuneraciones, las revelaciones de datos y la calidad de los consejos de administración. Francia y Alemania, por ejemplo, presionan para imponer severas restricciones a los pagos de los banqueros, mientras que en Australia, los inversores tendrán más poder para no reelegir a los consejos si no están de acuerdo con sus políticas de remuneraciones.

La reforma también está en marcha en EEUU, donde se espera que la Comisión del Mercado de Valores (SEC) permita a los inversores dar su opinión sobre la política de pagos y que elimine las barreras para los accionistas que deseen votar sobre la continuidad o disolución de un consejo. La SEC también propone que se permita a los accionistas con compromiso de permanencia escoger un representante en las votaciones de los distintos puntos propuestos antes de una junta anual, y abolir las reglas que permitan a los brókeres usar los votos de sus clientes para respaldar la gestión directiva aunque no hayan rellenado y enviado sus formularios.

Nueva era en EEUU
El poderoso Fondo de Pensiones de los Empleados Públicos de California ha señalado que estas reformas suponen el comienzo de una nueva era en el gobierno corporativo de EEUU. Muchos creen que las propuestas otorgarán a los accionistas más poder para: enfrentarse a los consejeros; vincular claramente los resultados a los ejecutivos; evitar que las empresas se embarquen en adquisiciones destinadas a extender su imperio; obligar a las compañías a abordar la planificación sucesoria; y supervisar unos datos sobre la posición financiera que deberán revelarse puntualmente. En EEUU también aumentan las presiones para que se implementen otras reformas de estilo europeo.

Pese a que los expertos en gobierno corporativo aseguran que la separación de las funciones de consejero delegado y presidente aún está lejos, el fondo petrolero estatal de Noruega presentó el mes pasado informes en cuatro empresas estadounidenses para solicitar presidentes independientes.

Pero en el resto de países la reforma se ha centrado en los propios inversores institucionales. Antes de la crisis, los reguladores británicos pensaban que lo tenían todo bajo control, y enarbolaban su modelo como un esquema a seguir. Los grupos de inversores creen que el sistema británico, basado en un programa de reuniones con empresas y respaldado por las provisiones del Código Combinado y las votaciones en las juntas anuales, contribuye a la existencia de unos principios eficaces y flexibles de gobierno corporativo.

De hecho, muchos creen que la crisis financiera se debió a la falta de control de los inversores más que al de las empresas, y acusan a los accionistas institucionales de no vigilar de forma adecuada a los consejos y de no mostrar firmeza en las votaciones. Lord Myners, el responsable de las relaciones del Gobierno con la City, ha acusado a los inversores institucionales de permitir el desarrollo de “corporaciones sin dueño” y ha instado a los gestores de fondos a “implicarse en las empresas en las que invierten y a pedirles cuentas cuando no son capaces de pensar a largo plazo”.

El Comité de Accionistas Institucionales, que representa a los inversores británicos, ha elaborado por su cuenta una lista de principios, que instan a los grandes inversores a usar sus votos de forma más agresiva. Incluye un código de “mejores prácticas” para los institucionales basado en principios de divulgación obligatoria para cuestiones tales como las votaciones.

Sin embargo, muchos creen que el aumento de la transparencia podría no ser suficiente. La lista de ideas de Lord Myners incluye recompensar a los inversores comprometidos con la permanencia con mayores derechos de voto y permitir que los accionistas comercien con los votos. Los analistas de gobierno corporativo advierten de que si los inversores institucionales no abordan sus errores, el Gobierno británico podría actuar por ellos. Seguro que otras naciones observarán el proceso con interés.

El Ibex congela su reacción al borde de sus máximos anuales

Expansión.com

El festival alcista de ayer agotó el ánimo comprador de los inversores, pero al mismo tiempo se aparcó la tentación de recoger beneficios, en una jornada previa a un semifestivo en Wall Street. La renta variable apenas presentó variaciones, y el Ibex sólo restó un 0,02% a su reciente reacción, para mantenerse al borde de máximos anuales. Las empresas de renovables volvieron a destacar, al igual que algunos valores 'defensivos'.

Los mercados de renta variable se concedieron una jornada de transición, en vísperas además de otra sesión un tanto atípica, por la festividad en Estados Unidos del Día del Veterano. Wall Street abrirá sus puertas, aunque el carácter festivo y la sequía total de datos macro podrían reducir significativamente la actividad.

La jornada de hoy redujo a la mínima expresión los cambios en las principales bolsas. Nueva York llegaba a media sesión en tablas, sin encontrar todavía un rumbo definido. Los inversores trataban aún de asimilar el festival alcista de ayer, y la conquista de máximos de 13 meses.

Algún que otro sobresalto en el sector financiero, como el de MBIA, desplomado un 20% a raíz de sus resultados, fomentaba la cautela. En Europa el revés a las cuentas de Barclays (-5%), se veía neutralizado por los avances de HSBC (+4%). Sin abandonar la Bolsa de Londres, Vodafone generaba otra nota negativa en la sesión (-1,5% con sus resultados).

La leve corrección en los mercados de divisas (el euro bajaba de 1,50 dólares) y de materias primas (el petróleo perdía los 80 dólares) fue más contenida en los de renta variable europea. El índice Cac francés cerró en tablas, el Dax y el Ftse británico limitaron al 0,1% su recorte, y el Eurostoxx50 se dejó un 0,13%. La peor parte en el índice paneuropeo se la llevó Volkswagen. Las noticias de una desinversión por parte de Qatar desinfló un 8% las acciones de la empresa automovilística.

La bolsa española no se desmarcó del tono apático del conjunto de los mercados europeos. El Ibex redujo al 0,02% su corrección, hasta los 11.814 puntos. La bolsa española estanca su reacción al borde de máximos anuales, sólo una semana después de haber tocado mínimos de dos meses.

Como sucediera ayer, las empresas ligadas a las energías renovables destacaron entre los más alcistas de la jornada, al calor de las expectativas de una menor incertidumbre regulatoria en el sector. Acciona, con el favor de los analistas de Citigroup, lideró al Ibex con una revalorización del 2,4%. Abengoa e Iberdrola se sumaron a los avances, próximos al 0,8%.

Entre los valores que lograron evitar los números rojos en su cotización figuraron algunas compañías con un perfil más 'defensivo', como Grifols (+1,4%) y Telefónica (+0,05%).

Suma y sigue en Wall Street: el Dow Jones firma su quinta jornada al alza consecutiva

por L.G.

El hambre alcista de los índices neoyorquinos quedó patente de nuevo en el tramo final de la jornada. Inversores y mercados hicieron un esfuerzo de última hora para permitir al Dow Jones sumar su quinto cierre alcista consecutivo y firmar nuevos máximos.

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En el tramo final de la negociación el Dow Jones de industriales se anota un 0,2%, hasta 10.248 puntos, mientras que el selectivo Standard & PoorŽs 500 recortó un 0,0,%, hasta 1.093 puntos. El Nasdaq Composite perdió un 0,14%, hasta 2.151 puntos.

Después de firmar máximos de 13 meses los principales índices de la Bolsa de Nueva York parecían hoy dispuestos a tomarse un respiro. El mercado optó por la prudencia justo un día después de que el Dow Jones se situará en niveles de octubre de 2008. No obstante, al final se impusieron las compras pese los inversores dejaron entrever cierto grado de preocupación por el estado de salud del sector financiero y por la evolución de la recuperación económica estadounidense.

Los resultados presentados ayer al cierre por el gigante asegurador MBIA no gustaron demasiado en Wall Street, tal y como demuestra el desplome superior al 20% que sufrieron las acciones de la compañía. Las pérdidas del grupo ascendieron en el tercer trimestre a 727,8 millones de dólares ó -3,5 dólares por acción. La cifra fue mucho peor a la prevista por los expertos que esperaban números rojos de 1,5 dólares por acción.

Las alarmas sobre la evolución del negocio bancario no sólo se encendieron en EEUU, en Europa tampoco se quedaron nada tranquilos después de conocer los resultados de Barclays. El segundo mayor banco de Reino Unido redujo sus ganancias un 54% en el tercer trimestre lastrado por el repunte de los impagos y las mayores provisiones.

Salvo excepciones como la de Bank of America (+1,7%) y Goldman Sachs (+0,1%), la mayoría de entidades bancarias se adentraron hoy en terreno negativo lastradas por MBIA. Es el caso de Wells Fargo (-1%), JPMorgan (-0,5%), Citigroup (-0,5%), ó Bank of New York Mellon (-2%).

La nota positiva la puso hoy AIG (+3,8%). Según los analistas de Moody's, la aseguradora podría devolver las ayudas estatales y recomprar buena parte de la participación que el Gobierno estadounidense tiene en su accionariado. La reestructuración de la firma avanza con paso lento pero firme, lo que ha llevado a los expertos de la agencia de calificación crediticia a mostrarse moderadamente optimistas con el futuro de esta compañía.

Además de las entidades financieras, hoy también fueron noticia en el parqué estadounidense General Motors, Oracle (-0,14%) y Sun Microsystems (-0,7%). La primera dio una pqueña alegría a los inversores al aunciar que ya ha empezado a devolver el crédito puente facilitado al grupo alemán Opel por el Gobierno germano. En el caso de las tecnológicas, sus novedades no fueron tan positivas ya que las autoridades antimonopolio rechazaron la propuesta de Oracle para adquirir Sun Microsystems, lo que complica seriamente la operación valorada en 7.400 millones de dólares.

Toque de atención de la Fed
Una semana después de que finalizara su reunión mensual, en la que dejó estables los tipos de interés en un rango cercano al 0%, la Reserva Federal (Fed) dio un toque de atención a los mercados. Fue a través de la presidenta de la Fed de San Francisco, Janet Yellen, que hoy advirtió de que EEUU aún debe superar numerosos obstáculos para poder afirmar que la recuperación económica es una realidad. Entre los principales enemigos se encuentra el debilitado mercado laboral, lo que aumenta el riesgo de una caída problemática en los precios al consumidor.

Crisis económica según Hernando de Soto - parte 2 de 2